viernes, 16 de octubre de 2009

Dadme un punto de apoyo y moveré la tierra

Arquímedes dijo: “Dadme un punto de apoyo y moveré la tierra”, creo que está muy bien para un problema de física, pero no estoy de acuerdo cuando aplica a las personas. Si busco “mover” la tierra, no espero que los demás me den un punto de apoyo, creo que más bien, yo soy quien debo buscar ese punto, ese lugar donde empezar a luchar por mis metas y mis valores y “mover” mi mundo hacia mis objetivos. Creo que si los demás te lo proporcionan caigo en la posibilidad de que no sea el ideal para mí.

No es fácil defender los ideales de cada uno cuando el miedo te inunda, no es fácil luchar y plantar cara a los desacuerdos, pero si yo no lo defiendo, ¿Quién lo hará? Si yo no soy capaz de preservar mis valores frente a los de los demás, ¿cómo puedo exigir que me respeten?

Puede que me equivoque o no, pero a mi eso no me importa, lo que si es primordial para mi es defender y luchar por lo que creo, ese es el valor que me doy a mi misma y el respeto que me tengo, tenga o no razón, pero ese convencimiento es lo que me hace ser quien soy. Si me convencen y cambio de opinión, estaré demostrando humildad en saber reconocer que me he equivocado o que la opinión tiene mayor validez, para mi, no tengo que ser rígida, sino tener la apertura para escuchar efectivamente y darle el tiempo y el respeto a la otra u otras personas que tengan una visión diferente a la mía. Si no estoy de acuerdo, seguiré defendiendo mi posición con todo respeto hacia la persona que no piensa como yo, pero lo que no haré es ni darle el avión, ni decir que sí por no tener broncas o por tenerla contenta. El respeto a mi misma es más importante y defender mi integridad más aún.

Habrá personas que lo entiendan y otras me ataquen por no darles la razón, pero eso solo me demuestra el tipo de persona con la que estoy hablando y si me interesa o no seguir conversando con ella. Sin respeto a las ideas de los demás, acabaríamos a balazos y se convertiría en vez de una conversación productiva e interesante, en un monólogo de pared a pared.

Henry Wadsworth dijo, “A veces podemos aprender más de los errores de un hombre que de sus virtudes”. Me gusta su reflexión, creo que la calidad de las personas y saber de qué “material” están hechas, se demuestra en las situaciones más difíciles y en como reaccionamos a las adversidades. El camino fácil es pensar que el mundo está en mi contra, el camino mas gratificante a la larga y que me hace sentirme mas orgullosa de mi misma, es el levantarme y ver que solo dí un paso que me hizo estar mas cerca de mi meta, porque en el futuro sabré reconocer una situación negativa similar, antes de que suceda. El aprendizaje nos acompaña en cada acción, pensamiento, omisión, decisión, respiración…







Soy una acérrima defensora del concepto del Life Long Learning, en español, el aprendizaje a lo largo de la vida. Es un concepto aplicado a los sistemas educativos europeos que conjuga 3 “educaciones” reconocidas, la reglada, que viene dada por el estado (Primaria, secundaria… Universidad…), la no formal, la cual no viene dada por el estado pero sí por academias, instituciones, asociaciones… y te otorga el desarrollo de habilidades y conocimientos que no se adquieren en la escuela (curso de mecanografía, participar en un equipo de futbol, voluntariado…) y la informal, que primordialmente se adquiere por nuestro entorno social y en especial la educación e influencia familiar, como concepto sobre la vida, aprender a comer la sopa con la cuchara, abrocharse las agujetas o cordones de las zapatillas…

La idea es que desde el momento que nacemos hasta que nos morimos, estamos aprendiendo de una manera consciente o inconsciente y ese aprendizaje es el que nos va puliendo y nos hace tomar decisiones determinadas en un escenario concreto.
Si estamos temerosos del futuro y de las consecuencias de nuestras decisiones, no las afrontamos, por lo que nos escondemos o miramos hacia otro lado y dejamos que los acontecimientos decidan por nosotros. Es muy cómodo, pero creo que entonces ya no nos respetamos porque ya no decidimos nosotros, sino otros por nosotros, así que si se equivocan tendré la escusa perfecta para decir que no fue culpa mía… pues sorpresa, el principal culpable eres tú, porque dejaste que así sucediera.

José Chocano dijo una vez, “El ave canta, aunque la rama cruja, porque conoce lo que son sus alas”. En efecto, el ave no tiene miedo, confía en sí misma, porque sabe que aunque se rompa la rama, sus alas le responderán. Esa es la clave de la confianza y de no darse por vencido, de ser feliz a pesar de las cosas que puedan suceder, de no dejar que el miedo domine lo que quiere hacer, que es cantar. Sabe que es capaz, no tiene dudas sobre ella misma, disfruta el momento y si algo pasa, sabe que sabrá como resolver la situación tarde o temprano.

El miedo produce ansiedad, y a mi no me gusta la ansiedad, no me deja pensar, me incomoda, me pone nerviosa, nubla mi mente, me intensifica… Alguien dijo “El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo”… yo no quiero justificar nada, sino entenderlo y desecharlo; así que he decidido no tener miedo, no me sirve para nada, solo me pone trabas. A la única faceta del miedo que haré caso, es al aviso, es decir, cuando algo me empiece a asustar… Como dijo Kennedy “Jamás negociemos con miedo, pero jamás temamos negociar”. Lo analizaré, veré que me produce y por qué me está afectando, simplemente es una advertencia a lo desconocido, como dijo Plinio “Nadie llegó a la cumbre acompañado por el miedo”.




Decía Mafalda en una tira cómica, “que se pare el mundo que me quiero bajar”, pues bien, yo no quiero, no quiero que se pare el mundo, no quiero bajarme de él, quiero poder moverlo desde mis puntos de apoyo y hacerlo siendo yo misma, luchando por mis ideales y mis valores, no quiero que nadie me diga lo que es o no correcto, quiero descubrirlo yo y tomar mis decisiones, quiero reír, llorar, saltar, batallar, sonreír, enfadarme; me sentiré plena y feliz, porque con broncas o sin broncas, buscaré mi paz interior y sentiré que todo mereció la pena, aunque por el camino haya personas que se queden atrás, simplemente, no fue su momento y cada uno tenemos nuestro tiempo para crecer. Algunos me alcanzarán, a otros yo les alcanzaré, hay personas que me acompañarán y otras se quedarán para nunca volver.

Dicen que “La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte porque no han hecho nada de su vida”, pues bien, yo no le tengo miedo a la muerte, ni a la vida misma, lo que quiero es el último día de mi vida aquí, es mirar atrás y poder despedirme con una sonrisa placentera de haber sido yo, de haber vivido acorde a mis ideales, de haberlos defendido y haber sido congruente. Como escribió Paulo Coelho, “Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar” y yo añadiría, “solamente hay algo que te impida luchar por tu sueño, el miedo a enfrentarte a la opinión de los demás”. Pero ¿Te has planteado la opinión que tendrá de ti mismo si no los haces? ¿Cómo te ven y cómo se comportan contigo? ¿El respeto que te tienen? El respeto se gana, no se exige. Si alguien no te tiene respeto, es que algo estás haciendo para que así sea, bien no lo estás proyectando porque ni tú mismo te respetas o puede que esa persona te ataque porque no estas haciendo lo que ella quiere, entonces lo que busca es manipularte.

No es sencillo pararte frente a los demás y decir no, no estoy de acuerdo, el miedo a que tu imagen cambie o que hablen mal de ti, existe, pero ¿por qué hablan mal de ti? Puede que no cedieras a sus intereses o a su manipulación, puede que no te respetaras y aceptaras sus exigencias y cuando marcaste un alto no lo aceptaron porque estaban acostumbrados a tu condescendencia… quien sabe, pero lo que es seguro es que todo estaba relacionado con el respeto a ti mismo y con el miedo. Alguna vez dejaste de confiar y de tener la seguridad en ti que hizo que los demás sacasen provecho de ello. El General Patton, dijo que “valiente es aquel que no toma nota de su miedo”, y me gusta, porque el que hace caso omiso de éste y más bien lo usa para analizar mejor su estrategia, lo utiliza inteligentemente, le saca provecho. El deseo vence al miedo, la tenacidad lo utiliza y la persistencia y la confianza lo elimina. Como dijo Gandhi, “La violencia es el miedo a los ideales de los demás” y añadió Forges
…”y poca fe en las propias.”

Una vez leí una frase que decía “ellos no sabían que era imposible y lo consiguieron”, y sabéis algo, yo misma me lo he demostrado miles de veces… cuando he estado convencida de conseguir algo, así ha sucedido, cuando me he dejado influenciar por la opinión de los demás sobre la imposibilidad o la dificultad de lograrlo, no lo he logrado, simplemente porque asumí que no lo iba a obtener y esa fue mi barrera y lo que me impidió alcanzar mi objetivo, como dijo Séneca “el que teme es un esclavo”, y los miedos nos esclavizan, nos entumecen, nos impiden conquistar lo que realmente anhelamos. Quien le teme a todo, nunca será libre, escribió el poeta Horacio y la respuesta que encuentro a esta frase la citó Amado Nervo, “El miedo no es más que un deseo al revés”. Speak up for yourself!!!, como dicen los americanos, ten el valor de hablar por ti mismo.


Voltaire dijo “El que tiene miedo de la pobreza no es digno de ser rico” haciendo alusión a Descartes… pienso luego existo… luego… ¿Qué riquezas personales, materiales, profesionales, vivenciales…tienes tu? Éstas son proporcionales a tu miedo… El miedo es un llamado a cambiar tu vida, ¿a qué le tienes miedo… al éxito o al fracaso? ¿Cuántas veces nos permitimos fallar antes de lograr el éxito?
No se si te has fijado en los deportes… en la mayoría de deportes que falles una o dos veces, no implica un fracaso, sino el análisis de cómo hacerlo mejor la próxima vez. Por ejemplo, en el Béisbol, ¿Cuántas veces pasa el jugador a batear durante el partido? Por lo menos 27… hay 9 entradas (llámale sets en tenis, partes en futbol, periodos en baloncesto…) y cada jugador batea 3 veces en cada una mínimo, a no ser que el pitcher lance mal la bola, por lo que se vuelve a batear y no cuenta para el bateador. ¿Porqué en el juego aceptamos que podemos fallar y no en nuestra vida cuando estamos intentando lograr algo? Nos damos por vencidos muy fácilmente y eso es lo que hace que nos quedemos en nuestra zona de confort. ¿Quieres conseguir algo? Implica movimiento, acción, aprender, investigar, vencer miedos y confianza.

Si en el béisbol funciona… ¿por qué no en tu vida? Piensa en ti como un jugador de béisbol y date el permiso de fallar por lo menos 7 u 8 veces por cada 10 intentos, ya viste, ¡es un buen promedio!








LAU

1 comentario:

Anónimo dijo...

Laura....gracias por las palabras..me llegan en el momento + apropiado...las necesitaba: ojalá mañana ya sea capaz de no querer bajarme del mundo, pero en este momento sí lo quiero. Gracias..mañana sé que volveré a sentirme como el ave que no teme caer.